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¿Cómo ser más creativo?


Todos nacemos creativos y originales. Si nos fijamos en los niños chiquitos, ellos siempre actúan sin juicios y sin miedos, siendo, haciendo y diciendo lo que les resulta natural. Sin embargo, a medida que crecemos, vamos sintiendo la necesidad de pertenecer y de construir versiones de nosotros mismos que nos hacen sentir seguros en los espacios en los que nos movemos: el colegio, los grupos de amigos, la universidad, las empresas, etc, aunque esto signifique anular y bloquear nuestros impulsos naturales creativos. Con el paso del tiempo comenzamos a negar lo que nos hace únicos para adaptarnos a los entornos. Lo paradójico es que, eso que negamos porque nos hace "diferentes" de los demás, es la fuente de la creatividad. Identificarlo y reconocerlo es la única manera de conseguir el máximo del potencial individual.


Clarissa Pinkola Estes afirma que, aunque los seres humanos por naturaleza somos creativos, tendemos a bloquear lo que nos resulta natural hacer porque social y culturalmente hemos aprendido a valorar lo “complejo” y a despreciar lo “simple”, y porque tenemos traumas que nos impiden hacerlo: limitaciones o frustraciones que nos crean nuestras figuras de autoridad (a cualquiera edad) al negar e invalidar nuestro instinto natural por crear. Esto, crea sesgos y limitaciones que entorpecen nuestros procesos creativos - individuales y colectivos – y nos impiden explotar al máximo nuestras capacidades, aunque hagamos un esfuerzo consciente por desarrollarlas y fortalecerlas.


Si no somos conscientes de nuestros traumas -sesgos y limitaciones creativos- nunca vamos a lograr desarrollar nuestra capacidad creativa al máximo pues siempre estaremos trabajamos sobre versiones limitadas e inseguras de nosotros mismos.



Adicional a los bloqueos creativos que tenemos, y de los que no somos conscientes, hoy en día por el auge que tiene la creatividad, se ha creado una tendencia a entender la creatividad como una habilidad o capacidad "estandar" de todas las personas, es decir, se piensa que todo el mundo es creativo de la misma manera y que, por tanto, todas las metodologías y herramientas que existen son útiles para que cualquier persona desarrolle su creatividad. Si bien es cierto que todos los recursos funcionan para ir descubriendo maneras diferentes de hacer las cosas y de crear nuevas conexiones, lo cierto es que hay tantas maneras de ser creativos como personas en el mundo, por lo que, para conseguir el máximo potencial creativo de un individuo es necesario conocer cuál es su tipo de creatividad: cómo piensa, cómo crea ideas, cómo procesa información, etc, para así utilizar los ejercicios, herramientas y metodologías que resulten realmente efectivas para él. De ahí, que la Creatividad Aterrizada® plantee que es necesario liberar la imaginación y la creatividad, previo el desarrollo de la creatividad a través de cualquier metodología.


Así, el primer paso para ser una “persona creativa” es identificar cuáles son los bloqueos que nos impiden ser, hacer y decir lo que nos resulta natural, para volver a conectar con nuestra propia creatividad. Al lograr identificar esos sesgos y limitaciones, podremos identificar cuál es nuestro tipo de creatividad: cómo pensamos, creamos ideas, procesamos información, etc, y lograr identificar las herramientas, ejercicios y mecanismos que nos ayudarán a desarrollar la creatividad de manera efectiva. Es decir, el proceso para convertise en una persona más creativa se compone de tres pasos:


  1. Identificar bloqueos creativos: sesgos y limitaciones, y trabajar para superarlos.

  2. Identificar el tipo de creatividad que se tiene: cómo se piensa, cómo se crean ideas, cómo se procesa la información.

  3. Desarrollar y trabajar la creatividad de acuerdo al tipo de creatividad que se tiene.



Para poder desarrollar realmente la creatividad hay que comenzar por entenderla desde un punto de vista humanistico, que pone al ser humano y el desarrollo de sus propias capacidades - de ser, hacer y decir lo que le resulta natural-, en el centro de la ecuación; y no verla como una herramienta más del capitalismo: una habilidad o capacidad para producir, tomando al individuo como medio de producción y no como resultado en sí mismo.


Por esto, y para esto, nació el colectivo de creatividad Apología a la Creatividad, un espacio seguro, ajeno a los espacios laborales, a través del cual se busca trabajar la creatividad y conseguir el máximo potencial individual.



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